Chiquitos Viajeros

Por: Lorena Taboas

¡Las vacaciones navideñas están a la vuelta de la esquina! Y cuando tu bebé es tu personita favorita, lo llevas a todas tus aventuras. Pero, aunque tu pienses que tu co-piloto es la cosita más linda del mundo, la mayoría de las personas viajando refunfuñan al ver a un bebé abordando un avión. Por eso, aquí les tengo unos consejitos para convertir esta lucha en un feliz viaje para todos.

1)      Menos es más. La primera vez que viajé con mi hijo, prácticamente empaqué todo lo que tenía en casa, pensando “es mejor prevenir que lamentar”. Pero mi pequeñito tenía otros planes, y en vez de jugar con su mantita, aritos, o chupar los tres tetes que tenía listos para cualquier berrinche, durmió todo el vuelo. Y yo luché por horas contra la mochila que explotaba por debajo del asiento. En otro viaje, el vasito de plástico que le regalo una azafata a mi hijo fue lo único con lo que jugó. Así que, lleva lo necesario y deja atrás lo que puedas. Tu hijo encontrará algo divertido para entretenerse en el patio de recreo que puede ser un avión.

2)      Date el tiempo suficiente. No empaques el día anterior. No llegues al aeropuerto una hora antes de despegar. No llegues a la sala del terminal tarde. Viajando con un bebé tiene sus beneficios, pero prepárate con tiempo. Aunque seguridad te permite viajar con líquidos cuando estás acompañado por un pequeñito, les toma tiempo a los agentes examinar todo lo que llevas contigo. También, necesitas tiempo para darle de comer, limpiar, y cambiar a tu bebé antes de abordar el avión. Algunas aerolíneas permiten a las mamás abordar primero, pero tienes que estar en la sala a tiempo.

3)      Portea a tu bebé. He llevado mi hijo porteado en cada viaje. No solo me permite tener las manos libres, pero lo ayuda a él estar cerca de su mami cuando no puedo tenerlo cargado. Y te aseguro que necesitas el cuerpo entero para atravesar el laberinto que es un aeropuerto. Desde la llegada, a la facturación, a pasando por seguridad, a abordando el avión e intentando tomar esa bebida gratis en tu asiento, he llevado a mi hijito porteado en todo momento y se sintió cómodo y mimado siempre. Cuando nuestros hijos están felices, nosotras loa estamos aún más.

Por último, sé paciente durante todo el proceso. Tu bebé estará absorbiendo experiencias nuevas y tendrás que ser más consciente que nunca de sus necesidades. Y más que nada, no te estreses por lo que no puedes controlar. No dejes de estar presente y disfrutar de cada momento de tus aventuras con tu pequeñito. ¡Feliz viaje!

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